A esta catalana, risueña, sencilla y llena de vitalidad, Sydney le abrió las puertas. Medalla de bronce en las Olimpiadas, la primera para el atletismo femenino español. Y desde entonces, la fortuna no ha dejado de sonreírle. El 19 de febrero batió el récord de España en categoría absoluta de 20 km (1h 30’09") y el pasado 18 de marzo, logró hacerse con el primer puesto del Campeonato de España de marcha en ruta. Su recompensa tras muchos años de entrenamiento y trabajo constante.
Estaba harta de que el fútbol eclipsara todas las noticias deportivas, así que les plantó cara a los medios de comunicación. Ha emprendido una lucha para que se reconozca el trabajo diario de los marchadores –y, sobre todo, de las marchadoras- y no sólo las medallas conseguidas. A sus 25 años, es la joven promesa del atletismo femenino español.
-Has empezado con buen pie el año: récord y Campeonato de España.
La verdad es que no era mi intención hacer un récord de España ese día. Era mi primera competición después de la medalla y, simplemente, salí a encontrarme bien. Cuando llevaba 10 km vi que podía hacer récord de España y seguí a ver si lo conseguía. Y lo conseguí. En cambio, en el Campeonato de España, la carrera fue muy aburrida porque fuí todo el rato sola en un circuito duro y con viento, el tiempo que hice está bien y el objetivo que era ganar, desde el 98 que no ganaba, se cumplió.
-¿Qué objetivos tienes para este año?
Los Campeonatos de Europa, que se celebran en Eslovaquia. Aquí es donde yo espero hacer una buena marca, aunque tendré muchísimas rivales de toda Europa. Pero yo tengo una buena preparación y, si me va bien esta concentración y he entrenado duro, saldré a hacer una buena marca. Y después, los campeonatos del mundo, que son en Canadá, en Stuttgart. Ahí hay que ir a por todas.
-Eres una marchadora muy regular, ¿cuestión de técnica?
Siempre he tenido buena técnica. Nunca he sido descalificada y rara vez tengo un aviso en una pizarra de alguna competición. Ahora estoy entrenando con José Marín, en el CAR [Centro de Alto Rendimiento] de Sant Cugat, y no me intenta cambiar para nada la técnica, porque dice que marcho muy bien. Incluso demasiado bien, demasiado formal, lo que me impide ir más rápida. Vamos mejorando cositas, como darle más movimiento a la cadera.
-Te pasas muchos días fuera de casa.
Sí, ya estoy bastante acostumbrada, tanto yo como Jaime, mi marido.
-¿La medalla ha cambiado mucho tu vida?
Me conoce más la gente. Antes sólo sabían quién era yo en el ambiente deportivo. Pero yo sigo siendo igual, sigo entrenando cada día.
-Entre entrevista y entrevista...
Siempre que puedo acudo a la radio, a la tele y demás, porque así la gente no deja de conocerte. Tú has ganado la medalla, pero los meses pasan y la gente se olvida de ti. Yo no quiero que pase eso. Así que siempre que tengo tiempo acudo a donde me llaman. A mí me gusta ser conocida.
-A Abel Antón, Reyes Estévez, Fermín Cacho les han quitado las becas ADO de primera categoría.
¡Vaya faena! Si eres una persona de alto nivel, como Reyes Estévez, Abel Antón, no creo que sea justo que te quiten la beca si un año no te ha ido bien por alguna razón. Se tiene que valorar que estás cada año ahí arriba y porque un año no te haya bien, no es razón para quitársela.
-¿Y si te pasara a ti?
De momento, nunca me ha pasado tener un año bajo y que me quiten la beca. Siempre he tenido una, año a año, porque he trabajado duro para ello. A mí nunca me han regalado nada. Yo cada temporada he tenido que hacer la marca que se me pedía para conseguir la beca que me merecía.
-¿Se puede vivir de la marcha?
Yo, hasta ahora, he estado viviendo de la beca de atletismo que me han dado. No es gran cosa, te llega para vivir el día a día. Ahora, con las nuevas becas ADO aún no sé lo que voy a cobrar. Se oyen rumores de cifras, pero no se sabe nada todavía.
-¿Algún capricho en mente?
Qué va, con lo que me den ahorraré, para el día que me lesione tener algo.
-Antes de las Olimpiadas, los marchadores estabais muy enfadados con los medios de comunicación porque os sentíais desplazados.
De la marcha todo el mundo se olvida durante todo el año. Sólo se acuerdan de nosotros -y sobre todo de los chicos- cuando hay un gran evento, como unas olimpiadas, un campeonato del mundo. En la prensa sólo aparece la marcha cuando algún chico gana una medalla. ¡Las chicas ya ni aparecemos!
-¿Por qué?
Quizás porque hasta ahora nunca se había conseguido una medalla. Aunque en Stuttgart Encarna Granados se llevó una, el atletismo femenino, y en especial la marcha, no había conseguido nunca nada grande.
-¿Y qué hicisteis?
Una carta para todos los periodistas. Les pedíamos que si durante todo el año no se habían acordado de nosotros, que no nos llamaran una semana antes de competir en una Olimpiada. Porque no es justo. Queremos que se nos reconozca nuestro trabajo.
-¿Ha cambiado algo?
Por lo menos a mí, no sé si es porque tengo la medalla, me llaman antes de competir y acude la tele. Eso, quieras o no, aunque sea unos segundos, es importante. Y espero que siga así, durante todo el año, porque nosotros nos pasamos todo el año compitiendo, aunque nadie se entera.
-Poderoso fútbol...
El fútbol lo acapara todo. Pero también es, en parte, porque la gente lo ve. Enchufas la tele y en todas las cadenas hay partidos. Si eso pasara con la marcha y con el atletismo en general...
-¿Eras una niña “marchosa” desde pequeña?
Qué va, de pequeña no hice ningún deporte. Donde yo residía, vivía Mari Cruz Díaz que ganó una medalla de oro con 16 años. Ella vivía a 10 pasos de casa. Y cuando ganó la medalla, la vi por la tele y me llamó muchísimo la atención. Yo tenía 10 años.
-Y empezaste a hacer marcha en el colegio.
Recuerdo que era verano y muchas noches me ponía en la calle y hacía un poquito de marcha. Salíamos todos los vecinos a la calle, a tomar el fresco. Y mientras ellos hablaban con mi madre, yo me ponía a hacer marcha. Y me decían: “ pues si es que lo haces muy bien”.
-Entonces...
Empecé a hacer marcha con el padre de Mari Cruz, Manolo Díaz. Prácticamente no tuvieron que enseñarme nada de técnica porque creo que, como me gustaba tanto, ya salía sola. Y partir de ahí empecé y no practiqué ninguna otra especialidad, sólo marcha.
-¿Qué vas a hacer cuando seas mayor?
[Risas] ¿Cantante? [risas]. Me encanta todo lo relacionado con la moda y la belleza. Me fascina. De hecho, soy esteticién. Y aunque toda la vida ha estado relacionada con el deporte, no pienso en ser entrenadora ni nada de eso. No me llama la atención. Me gusta mucho más la moda. Pero quién sabe cuando acabe... Quizá me montaré mi propio negocio. Pero hasta que eso llegue, aún me quedan 5 ó 6 años.
-¿Se te ha pasado por la cabeza tirar la toalla?
No, de momento. He tenido momentos malos. El año pasado no me salían bien las competiciones y me retiré dos veces, cosa que no había hecho nunca, en el Campeonato de España y en la Copa de Europa. Psicológicamente no estaba muy fuerte y me retiré dos veces, en el campeonato de España y en la Copa de Europa, que son precisamente dos competiciones fuertes en las que no fui capaz de dar la cara.
Pero dejar la marcha, no. Para mí es mi vida. No lo hago por el dinero, a mí la marcha me fascina, encanta. Jamás he pensado en tirar la toalla. Quizás he tenido bajones. Pero eso le pasa a todo el mundo en su trabajo. Todavía tengo cuerda para rato.
-¿Demasiados sacrificios por el deporte?
Empecé muy jovencita, a los 10 años; a los 13 ya iba de concentraciones con gente que era más mayor. Iba con el grupo de Jaime [su marido], aunque aún no salíamos, y de José Marín; ellos tenían veintipico de años, así es que yo era la mascota del equipo. En aquel entonces, tenía ganas de estar jugando con mis amigos. Quizás echo un poco de menos eso... Maduré antes de tiempo.
-¿Te arrepientes?
Para nada. He aprendido mucho en esta vida del deporte y también he disfrutado mucho. Y tengo grandes amigos gracias al atletismo.